Galeria de frikis (I)

Uno de esos personajes inclasificables es aquel asiduo a ciertas Ferias y que se funde en ellas de una manera especial, como si les fuera la vida en ello. Conozco a un tipo así, muy próximo, que vive con obsesivo entusiasmo la Feria del Turismo, conocida como FITUR. De hecho es uno de mis hermanos. Imaginaba que era una exageración, eso de ir por gusto a un lugar así, donde el que menos acaba diciendo que resulta cansado y que acaba volviendo cargado de papeles inútiles y folletos de lugares a los que muy probablemente no viajará nunca y que le importa un pimiento su existencia. Habitualmente, esta gente suele depositar en la basura la mayor parte de todo ese catálogo de cantos de sirena.

Pero mi hermano el día de Feria se transforma y es seguro que los días de Feria van marcados en su agenda con un minúsculo puntito rojo. El es de esas personas que escriben con letra muy pequeña, para no gastar. Mi madre dice que son como cagarrutas de hormiga, mientras se pone las gafas para leer cualquier cosa que ha escrito. Y es que usa el mismo tamaño de letra ya sea para una carta, una nota o para los carteles de los regalos de Reyes Magos. Esa costumbre delató el misterio a nuestro hermano pequeño, que no tuvo que ser un Holmes para ver que Melchor, Gaspar, Baltasar y mi hermano eran la misma persona.

El interés de mi hermano por la Feria esta no es profesional. En realidad es una mezcla de síndrome de Diógenes y disciplina deportiva que algun día deberá admitir como tal el Comité Olímpico. De hecho, su comportamiento es muy activo: recorre sistemáticamente todos los pabellones y va recogiendo folletos, carteles, libros y todo tipo de merchandising. Recoge todo lo que puede, exceptuando a las azafatas, y todo ello lo introduce en un carrito de la compra. Si, cierto, creo que es de los pocos que recorre la Feria con este tipo de vehículo. Cuando ha terminado de llenar el carrito, cosa que sucede casi cada media hora de recorrido, se le ve correr hacia el aparcamiento, cruza el aparcamiento, sale del recinto ferial, cruza alguno de los descampados (el nunca aparcaría en el recinto ferial, … para no gastar) y descarga la preciada carga en el maletero. Cierra bien, mira a ambos lados para cerciorarse que nadie le ha visto meter sus preciados tesoros y vuelve a sus dominios de caza.

Coincidí con mi hermano en esa Feria el otro día y he visto que ha sumado a sus presas otras no menos preciadas: papeletas de todos los sorteos imaginables. Si, desde un salmón ahumado en el stand de Noruega o un juego de botellas de aceite en algún lugar del recinto dedicado a Andalucía hasta un viaje a algún rincón de Kazajstán.

Quien come y canta un sentido le falta? ... lo dudo, oyendo esta canción de Amos Lee (gracias, Gonzalo)

LONG LINE OF PAIN

I'm coming from a long line of pain
My family suffered greatly for my gain
And I think a lot about
How my daddy died
So I would not live with it

And his heart lives in my song
And the melody comes
And just as quickly the melody is gone
I'm back alone, far from home

Now my mamma's all alone
I try to call her and see her when I'm home
And after all that she's been through
Oh the doctor say: “There ain't nothing we can do”

And her heart lives in my song
And the melody comes
And just as quickly the melody is gone
I'm back alone, far from home

There's a bird outside my window
Who takes the song where he goes
And leaves it there
Like a dead man's rocking chair

And tonight I'm feeling lost and
Headin' down the highway out to Boston
I get the sense I might lose it
I thank God tonight for the luck I got in music

'Cause my heart lives in this song
But the melody comes
And just as quickly, the melody is gone
I'm back alone, far from home